Favorecido por su tolerancia al déficit hídrico y la demanda industrial, el cultivo expande su superficie y se consolida como una opción clave en la región.
El girasol atraviesa una etapa de expansión dentro de los esquemas agrícolas, impulsado por su capacidad de adaptación y su rendimiento productivo.
El crecimiento del cultivo se refleja tanto en el aumento de la superficie sembrada como en su incorporación en decisiones estratégicas del sector agropecuario.
Durante la campaña 2025/26, la superficie nacional superó las 3 millones de hectáreas y la producción estimada alcanzó las 7,2 millones de toneladas.





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