Especialistas analizan cómo la mejora en las condiciones de vida de los animales repercute directamente en la rentabilidad y el compromiso ambiental del sector.

La industria láctea argentina atraviesa un cambio de paradigma impulsado por las nuevas demandas de los consumidores globales y la eficiencia productiva interna. El informe destaca el impacto del bienestar animal en tambos en los tres pilares de la sustentabilidad, haciendo hincapié en que una vaca libre de estrés y en un entorno confortable produce más y mejor leche. El aspecto económico se ve beneficiado por la reducción de gastos en tratamientos veterinarios preventivos y una vida útil más larga de los ejemplares en producción. Desde el punto de vista social, la adopción de estas prácticas mejora las condiciones de trabajo de los operarios de tambo, facilitando el manejo de los animales a través de métodos no coercitivos. En lo ambiental, el bienestar animal se asocia con un mejor aprovechamiento de los recursos naturales y una menor huella de carbono por litro de leche producido de manera eficiente. Los establecimientos que han invertido en sombra, ventilación y pisos adecuados reportan una mejora significativa en los índices de preñez y salud podal de sus rodeos. Las certificaciones internacionales de bienestar animal se están convirtiendo en una exigencia para acceder a mercados de exportación de alto valor agregado. La capacitación de los equipos de trabajo es fundamental para implementar protocolos de confort que incluyan una nutrición balanceada y un trato respetuoso durante el ordeñe. Se destaca que la sustentabilidad no es solo una moda, sino una necesidad operativa para garantizar la viabilidad del negocio lácteo en el largo plazo. Las instituciones técnicas continúan brindando apoyo a los productores para que la transición hacia sistemas de mayor bienestar sea progresiva y rentable.

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