Cuando las empresas agropecuarias deben resolver cómo administrar sus fondos disponibles en el corto plazo, enfrentan una tensión fundamental: garantizar liquidez versus maximizar ganancias. La solución que muchas eligen, priorizando la facilidad de acceso, puede resultar más costosa de lo que imaginan.

Los fondos comunes de inversión «money market» de liquidez inmediata son la opción elegida por numerosos empresarios del sector. Su atractivo es claro: dinero disponible sin trámites ni demoras. Pero esta ventaja operativa tiene un precio que raramente se hace visible.

El rendimiento de estos instrumentos tiende a ser bajo. Cuando se comparan con otras alternativas que el mercado ofrece, la brecha entre lo que estas empresas generan y lo que podrían generar es notoria. Esa diferencia, multiplicada por el tiempo y por los montos involucrados, configura pérdidas que son reales aunque no aparezcan en ningún registro como tales.

La peculiaridad de este tipo de pérdida es su carácter silencioso. No es dinero que sale de la cuenta; es dinero que nunca entra. No es una disminución de ingresos previamente contabilizados; es simplemente una ganancia nunca realizada. Por esa razón, pasa frecuentemente desapercibida en los análisis financieros de las empresas.

Especialistas en gestión financiera agropecuaria señalan que esta desatención es particularmente preocupante en tiempos de incertidumbre económica. Cuando los márgenes de ganancia se reducen y la competencia se intensifica, permitirse el lujo de no optimizar cada aspecto de la administración financiera es un riesgo que pocos pueden asumir.

La recomendación es clara: revisar periódicamente dónde están ubicados los fondos de liquidez, evaluar alternativas disponibles y cuantificar explícitamente el costo de la comodidad. Esa revisión, aunque requiera tiempo y dedicación, puede resultar en mejoras sustanciales en la rentabilidad empresarial.

Imagen: olia danilevich / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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