El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) certificó la primera exportación de lana ovina desde Río Negro hacia Uruguay, con un cargamento de 14.850 kilos distribuido en 75 fardos y procedente de un establecimiento de Los Menucos. El organismo verificó el cumplimiento de las exigencias sanitarias internacionales y autorizó el despacho de la mercadería hacia el país vecino.

La apertura de nuevos destinos comerciales representa una oportunidad para atraer inversiones, ampliar la producción y fortalecer el empleo directo especializado en el interior rionegrino. Además, impulsa las posibilidades de crecimiento de una cadena de actividades indirectas vinculadas a la esquila, clasificación, acondicionamiento, transporte y logística, generando oportunidades económicas para productores, trabajadores y pequeñas empresas de las localidades rurales de la provincia.

La producción ovina de Río Negro alcanzó un nuevo antecedente en el comercio exterior luego de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) certificara la primera exportación de lana sucia ovina procedente de la provincia con destino a Uruguay para su industrialización textil.

La operación se concretó en septiembre de 2026 y comprendió el despacho de 14.850 kilogramos netos de lana, distribuidos en 75 fardos, provenientes de un establecimiento ubicado en Los Menucos, una localidad del interior rionegrino vinculada históricamente con la producción ganadera.

El cargamento fue acondicionado y verificado por profesionales del organismo nacional antes de iniciar su traslado hacia el país vecino.

La operación representa una nueva oportunidad comercial para la producción ovina regional, una actividad que involucra a establecimientos rurales, trabajadores de esquila, transportistas, empresas de acondicionamiento y operadores vinculados con el comercio exterior.

La participación del SENASA resultó fundamental para completar los controles sanitarios requeridos y habilitar el despacho internacional de la mercadería.

Los Menucos, una localidad del interior que se incorpora a una nueva operación exportadora

La lana exportada provino del establecimiento registrado oficialmente bajo el número 5508, ubicado en Los Menucos.

La localidad forma parte de la Región Sur de Río Negro, un territorio donde la ganadería ovina tiene una larga trayectoria y constituye una actividad importante para numerosas familias rurales.

La producción lanera representa una fuente de ingresos para establecimientos ganaderos y moviliza tareas vinculadas al cuidado de las majadas, la esquila, el almacenamiento y la comercialización de la fibra.

En este caso, el envío tuvo como destino Uruguay, donde la materia prima será utilizada en procesos de industrialización textil.

La empresa responsable de la operatoria comercial fue ALTECAL S.A., según la información oficial difundida por el SENASA.

El despacho alcanzó un peso bruto de 15.000 kilogramos, mientras que la cantidad neta de lana fue de 14.850 kilogramos.

La diferencia corresponde al peso del acondicionamiento y los elementos utilizados para preparar la carga.

La operación permite incorporar un nuevo antecedente de exportación para la lana proveniente de esta zona de la provincia.

El Gobierno nacional certificó las condiciones sanitarias de la mercadería

Para que una producción ganadera pueda comercializarse internacionalmente, no alcanza únicamente con disponer de mercadería y encontrar un comprador.

Los países importadores establecen requisitos sanitarios que deben cumplirse antes de autorizar el ingreso de productos de origen animal.

En Argentina, el SENASA es el organismo encargado de realizar controles y emitir las certificaciones oficiales correspondientes.

Para este primer envío de lana rionegrina hacia Uruguay, profesionales del Centro Regional Patagonia Norte verificaron las condiciones sanitarias de la mercadería y su origen.

Según informó el organismo, se comprobó que la lana procedía de animales nacidos y criados en Argentina.

También se constató que provenía de majadas sin restricciones relacionadas con enfermedades como el carbunco bacteridiano y la viruela ovina o caprina.

Además, las inspecciones permitieron verificar que el producto cumpliera con los requisitos correspondientes a sarna y melofagosis ovina.

Estos controles forman parte de las garantías sanitarias exigidas para comercializar lana entre países.

La certificación oficial permitió completar las condiciones necesarias para que el cargamento pudiera continuar su recorrido hacia el mercado uruguayo.

De Río Negro a Uruguay: el recorrido de los 75 fardos de lana

El operativo no se limitó a una inspección dentro del establecimiento productivo.

Una vez verificadas las condiciones sanitarias, el cargamento fue acondicionado y precintado bajo supervisión veterinaria oficial.

La mercadería inició su traslado terrestre desde la provincia de Río Negro hacia un depósito ubicado en Avellaneda, provincia de Buenos Aires.

Desde allí, el recorrido contempló su salida del territorio argentino a través del paso fronterizo Gualeguaychú-Fray Bentos, que conecta Entre Ríos con Uruguay.

El itinerario pone de manifiesto la importancia que tiene la logística para las exportaciones originadas en localidades alejadas de los grandes centros urbanos.

Para que un establecimiento del interior pueda participar del comercio internacional, resulta necesario contar con transporte, acondicionamiento, controles, documentación comercial y coordinación entre diferentes actores.

En ese circuito intervienen actividades económicas que exceden a la producción primaria y permiten vincular a las regiones rurales con compradores y centros industriales de otros países.

La lana argentina como materia prima para la industria textil

La lana ovina constituye uno de los productos tradicionales de la actividad ganadera patagónica.

Su utilización industrial abarca distintos procesos de lavado, clasificación, peinado, hilado y fabricación de productos textiles.

Dependiendo de las características de la fibra, puede destinarse a indumentaria, tejidos, confecciones y otros productos que requieren materias primas de origen natural.

En el caso del envío certificado en Los Menucos, la mercadería corresponde a lana sucia ovina, es decir, lana que todavía debe atravesar etapas industriales de limpieza y procesamiento.

Uruguay cuenta con establecimientos dedicados a la industrialización y comercialización de lana, lo que permite vincular la producción primaria argentina con otros eslabones de la cadena textil regional.

El comunicado del SENASA confirma el destino industrial del cargamento, aunque no especifica que la fibra vaya a utilizarse exclusivamente en prendas de lujo o que corresponda a una clasificación comercial premium.

Esas características dependerán de los parámetros de calidad y del uso final que establezca el comprador.

Una oportunidad para ampliar las inversiones en la Región Sur

La apertura de operaciones comerciales internacionales puede generar nuevas posibilidades para establecimientos productores y empresas vinculadas con la lana.

En zonas rurales como Los Menucos, donde existen grandes distancias entre localidades y centros de consumo, la posibilidad de colocar productos en mercados externos puede contribuir a diversificar las fuentes de ingresos.

El comercio internacional también puede incentivar mejoras en las tareas de clasificación, acondicionamiento y control de calidad.

Para los establecimientos ganaderos, contar con canales de comercialización adicionales representa una oportunidad para planificar la producción y evaluar inversiones.

A medida que las operaciones aumentan en volumen y continuidad, también pueden surgir necesidades de infraestructura, equipamiento y servicios.

Sin embargo, estos efectos deben entenderse como oportunidades derivadas de la apertura comercial: el primer envío certificado no permite afirmar por sí solo que ya se concretaron nuevas inversiones en Los Menucos.

Empleo directo e indirecto: el impacto potencial sobre las economías rurales

La actividad ovina involucra diferentes etapas productivas que requieren mano de obra y servicios especializados.

En los establecimientos rurales, los trabajadores participan en el manejo del ganado, el cuidado sanitario de las majadas y la organización de las tareas de esquila.

Posteriormente, la lana debe ser clasificada, acondicionada y preparada para su comercialización.

A estas actividades se suman servicios de transporte, almacenamiento, administración, mantenimiento de equipos y logística.

Por eso, una expansión sostenida del comercio exterior podría generar nuevas oportunidades tanto para el empleo directo en los establecimientos como para los trabajadores vinculados con actividades complementarias.

El desarrollo de estas cadenas productivas resulta especialmente relevante para pequeñas localidades del interior, donde la actividad económica suele depender de un número reducido de sectores.

La consolidación de nuevos mercados puede contribuir a fortalecer el entramado de productores, trabajadores y prestadores de servicios.

No obstante, la operación de septiembre no incluyó un anuncio oficial sobre la cantidad de nuevos puestos de trabajo creados.

El papel del SENASA para que los productores argentinos puedan exportar

Uno de los principales desafíos del comercio internacional agropecuario consiste en demostrar que los productos cumplen con los requisitos establecidos por los países compradores.

En el caso de la lana, estas condiciones permiten reducir riesgos sanitarios y ofrecer garantías sobre la procedencia de la mercadería.

La intervención del SENASA brinda una certificación oficial que respalda los controles realizados y permite completar los procedimientos necesarios para exportar.

En esta operación participaron profesionales de la Coordinación de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del Centro Regional Patagonia Norte.

El trabajo incluyó la inspección, la verificación sanitaria, el acondicionamiento y la supervisión del despacho.

La participación del organismo nacional demuestra la importancia de contar con mecanismos sanitarios que acompañen las actividades comerciales del sector privado.

La exportación fue organizada por la empresa responsable de la operación, mientras que el SENASA cumplió su función de fiscalización y certificación.

Nuevos mercados para fortalecer la producción del interior argentino

La primera exportación certificada de lana sucia ovina desde Río Negro hacia Uruguay representa un nuevo antecedente para una actividad productiva tradicional de la Patagonia.

Los 14.850 kilos despachados desde Los Menucos reflejan la posibilidad de conectar establecimientos rurales con cadenas industriales que operan fuera del país.

La operación también pone de relieve la importancia de los servicios sanitarios nacionales, los sistemas de transporte y las empresas comerciales que permiten concretar exportaciones desde localidades alejadas de los grandes centros económicos.

Si se consolidan nuevas operaciones, la ampliación de mercados puede contribuir a fortalecer la producción regional, incentivar inversiones y sostener actividades vinculadas con el trabajo rural y la logística.

El desafío será transformar este primer antecedente exportador en una relación comercial sostenida, capaz de generar mayores oportunidades de producción, actividad económica y empleo para Los Menucos y otras localidades del interior rionegrino.

Fuentes de esta noticia: SENASA — Certificación de la primera exportación de lana sucia ovina desde Río Negro a Uruguay (16 de septiembre de 2026) y El Cordillerano — La lana de Los Menucos cruzó la frontera hacia Uruguay (17 de septiembre de 2026).

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