El girasol vuelve a protagonizar un resurgimiento en la industria aceitera argentina. En los primeros cinco meses de 2024, la molienda de esta oleaginosa alcanzó 2,3 millones de toneladas, marcando el mayor volumen procesado desde hace un cuarto de siglo.
Este crecimiento contrasta marcadamente con lo que ocurre en el sector de la soja. La leguminosa que tradicionalmente domina la producción agroindustrial del país registró en el mismo período el volumen molido más bajo en tres años, mostrando una clara desaceleración en su procesamiento.
La inversión de posiciones entre estas dos oleaginosas refleja cambios en la demanda global de aceites vegetales y en las decisiones de producción de los agentes del mercado. El girasol, relegado históricamente a un rol secundario, gana terreno mientras la soja pierde dinamismo.
Los guarismos revelan una reconfiguración en la estructura de la industria aceitera local. La capacidad de procesamiento de girasol se expande ante la creciente necesidad de este tipo de aceite en mercados internacionales, mientras que la molienda de soja enfrenta una etapa de menor actividad.
Para los productores de girasol, estos números representan una oportunidad para consolidar sus posiciones en el mercado. Para quienes apostaban tradicionalmente a la soja, la situación plantea un escenario de incertidumbre sobre cuándo se revertirá la tendencia.
El comportamiento de ambas oleaginosas en estos primeros meses del año será clave para proyectar cómo continuará desenvolviendo el sector agroindustrial argentino en los meses venideros.
Imagen: Mehmet Ali / Pexels – Con informacion de Clarín Rural






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