Una denuncia por desaparición de 150 vacas en un campo de Santo Tomé encendió las alarmas en los organismos de seguridad rural, pero la investigación desplegada por la Policía Rural e inspectores judicales develó un escenario completamente distinto al denunciado.
Mediante el uso de drones, las autoridades realizaron un reconocimiento aéreo del predio para corroborar la sustracción masiva de hacienda. Los vuelos permitieron obtener imágenes que descartaron categóricamente la existencia de evidencia de abigeato. No había señales en el terreno que justificaran la desaparición de semejante cantidad de ganado.
Lo que emergió de la investigación fue que la falsa denuncia funcionaba como un mecanismo para ocultar un contrabando de ganado de considerable valor económico. La denunciante habría utilizado la acusación de robo como pantalla para encubrir operaciones ilícitas de tráfico de hacienda que se desarrollaban desde su propiedad.
El hallazgo puso en evidencia una estrategia sofisticada de encubrimiento: mientras presentaba una denuncia formal por abigeato, se estaban realizando movimientos clandestinos de ganado fuera de los circuitos legales. La investigación apunta a que se trata de un operativo de contrabando con importantes implicancias económicas.
Las autoridades judiciales continúan profundizando las actuaciones para establecer todos los responsables del esquema y la magnitud real de los movimientos de ganado no declarados. Asimismo, se trabaja en identificar posibles cómplices y conexiones con otras redes de tráfico de hacienda.
El caso subraya cómo las denuncias falsas pueden ser instrumentalizadas para camuflar delitos de mayor gravedad. La tecnología implementada por las fuerzas de seguridad resultó determinante para desmontar la coartada y acceder a la verdadera naturaleza de los hechos investigados.
Imagen: Dmitry Zvolskiy / Pexels – Con informacion de Perfil






Deja un comentario