Nuevas investigaciones y desarrollos tecnológicos permiten que las granjas reduzcan el uso de medicamentos, mejorando la sanidad animal y la calidad del producto final.

La industria de producción de carne de ave en Argentina atraviesa una transformación estructural impulsada por las nuevas demandas del mercado internacional. Se destacó que la avicultura busca alternativas a los antibioticos y suma nuevas herramientas tecnologicas para prevenir enfermedades en los planteles sin recurrir a fármacos tradicionales. Esta tendencia responde a la necesidad de combatir la resistencia antimicrobiana, un problema de salud global que preocupa a los organismos sanitarios. Entre las innovaciones se encuentran el uso de probióticos, ácidos orgánicos y extractos vegetales que fortalecen el sistema inmunológico de los pollos de forma natural. Además, se están implementando sistemas de monitoreo digital que detectan cambios mínimos en el comportamiento de las aves, permitiendo intervenciones tempranas y localizadas. Los productores que han adoptado estos protocolos reportan una mejora en la conversión alimenticia y una mayor aceptación de sus productos en mercados de exportación exigentes. El informe técnico resalta que la inversión inicial en biotecnología se compensa con la reducción de gastos en tratamientos curativos masivos. Las cámaras empresariales del sector avícola están trabajando en conjunto con el SENASA para certificar granjas bajo estos nuevos estándares de bienestar animal. La capacitación del personal es fundamental para manejar estas herramientas de precisión que aseguran la trazabilidad de todo el proceso productivo. Este cambio de paradigma posiciona a la avicultura nacional como un referente en seguridad alimentaria para la región. Los especialistas coinciden en que el futuro de la producción animal depende de la capacidad de producir más con un menor impacto ambiental y químico.

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