Las variedades Juana INTA y Floriana INTA se destacan por su alto rendimiento, calidad de aceite y mejor desempeño sanitario.

El crecimiento de la colza en los esquemas productivos impulsa la demanda de materiales con mayor estabilidad y rendimiento.

En este contexto, el INTA desarrolló dos cultivares primaverales, Juana INTA y Floriana INTA, orientados a mejorar la productividad, la calidad de materia grasa y el comportamiento sanitario.

Estos desarrollos son resultado de años de trabajo en el Programa de Mejoramiento Genético de colza del INTA, con el objetivo de obtener variedades adaptadas a la región pampeana y a distintos sistemas productivos.

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