Una investigación liderada por el CONICET en 79 sitios del mundo indica que la ganadería puede sostenerse junto con la conservación de los servicios ecosistémicos mediante ajustes en las prácticas de manejo.
Los pastizales ocupan aproximadamente la mitad de la superficie terrestre y constituyen un soporte fundamental para la producción ganadera a nivel global.
En estos ecosistemas, dominados por pastos y plantas herbáceas, se desarrolla una parte significativa de la producción de alimentos de origen animal.
En ese contexto, se plantea el desafío de mantener el equilibrio entre la producción y la conservación de la biodiversidad, así como de los servicios ambientales que sostienen estos sistemas.





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