Especialistas agrónomos advierten sobre el incremento poblacional del insecto vector del achaparramiento del maíz, poniendo en riesgo los rindes de la presente campaña.
El sector agropecuario nacional se encuentra en estado de vigilancia ante una amenaza biológica que ha mostrado un comportamiento atípico y agresivo durante este ciclo. Bajo la consigna de alerta en maiz, los técnicos informaron que crece la presencia de chicharritas en lotes de la zona núcleo y del norte del país, un insecto que transmite bacterias capaces de reducir drásticamente la producción por planta. El aumento térmico inusual y la humedad relativa han favorecido la explosión demográfica de esta plaga, dificultando las tareas de control tradicional mediante agroquímicos. Los ingenieros recomiendan realizar monitoreos frecuentes en los estadios tempranos del cultivo para detectar la presencia del vector antes de que el daño sea irreversible. El impacto económico proyectado por las bolsas de cereales genera incertidumbre entre los productores que ya venían golpeados por la inestabilidad climática previa. La investigación científica nacional está trabajando a contrarreloj para identificar híbridos de maíz con mayor resistencia genética a las enfermedades transmitidas por este insecto. El informe destaca que el manejo de malezas en los bordes de los campos es fundamental para eliminar los refugios invernales de la plaga. Se han organizado jornadas de capacitación virtuales y presenciales para que los colonos aprendan a diferenciar los niveles de infestación crítica. Aquellos cuadros de siembra tardía son los que presentan el mayor riesgo de pérdida total si no se aplican protocolos de intervención urgentes. Se espera que la llegada de las primeras heladas naturales ayude a disminuir la presión poblacional en las provincias del centro. El seguimiento de los radares de insectos se ha vuelto una tarea diaria obligatoria para los asesores de los principales establecimientos rurales.





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