Las recientes lluvias impulsaron las estimaciones para soja y maíz, mientras que cambios en el área sembrada de girasol y sorgo reconfiguran el escenario agrícola y abren interrogantes sobre una campaña con resultados dispares.

Las últimas precipitaciones registradas en gran parte del área agrícola mejoraron el estado de los cultivos estivales, especialmente en soja y maíz. Sin embargo, ajustes en la superficie sembrada de girasol y sorgo obligaron a recalcular las proyecciones productivas, configurando un panorama con resultados variables según la región, de acuerdo con el informe semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

En soja, la mejora hídrica fue significativa. A nivel nacional, la condición de humedad Óptima/Adecuada alcanzó al 85 % del área implantada, con un incremento de 7 puntos porcentuales tras las lluvias recientes.

Además, el 81 % del cultivo presenta una condición Normal/Excelente, impulsada principalmente por la recuperación de los planteos de segunda, que habían sido más afectados durante el verano.

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