Tras la denuncia masiva realizada por un reconocido creador de contenidos del sector agrícola, nuevos indicios judiciales cuestionan la versión original de los hechos ocurridos en el campo.
Lo que comenzó como un reclamo desesperado a través de las redes sociales se ha transformado en un complejo laberinto judicial que mantiene en vilo al sector agropecuario. Se informó sobre el inesperado giro en el caso del influencer rural que denuncio el robo de 190 animales con un video viral, luego de que las pericias policiales no hallaran rastros de violencia en los perímetros del establecimiento. Según los investigadores, el volumen de animales denunciado como sustraído requeriría una logística de transporte tan grande que difícilmente hubiera pasado inadvertida para los controles camineros de la zona. La justicia ha comenzado a indagar sobre las deudas y compromisos comerciales del denunciante para descartar que se trate de una maniobra de distracción o un autodenuncio vinculado a seguros. El video original, que alcanzó millones de reproducciones, mostraba al joven quebrado emocionalmente ante la supuesta pérdida de su capital de trabajo, lo que generó una ola de solidaridad inmediata en todo el país. Sin embargo, las contradicciones en los testimonios de los empleados del campo han debilitado la hipótesis del asalto comando inicial. Se están realizando cotejos de marcas y señales en frigoríficos de provincias linderas para verificar si hubo ingresos irregulares de hacienda con esas características. La fiscalía ha ordenado el secuestro de los libros de registro del campo y el análisis de las cuentas bancarias de los responsables del establecimiento. Este caso ha generado un gran debate entre los productores, quienes denuncian que la inseguridad rural es un problema real, más allá de la veracidad de este suceso puntual. Por ahora, el influencer se ha llamado a silencio mientras sus abogados preparan una nueva presentación ante la justicia para reafirmar la denuncia de robo.





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