Las recientes precipitaciones mejoraron el estado de la soja y brindaron respaldo al desarrollo del maíz tardío, aunque el déficit hídrico en el sur bonaerense continúa generando preocupación sobre el potencial productivo.

Las lluvias registradas en los últimos días sobre el centro y norte del área agrícola mejoraron la situación de los cultivos de verano, aunque con diferencias según la zona y la intensidad de los eventos. En el caso de la soja, la condición hídrica Óptima/Adecuada a nivel nacional mostró una mejora intersemanal de 10 puntos porcentuales, de acuerdo con un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Actualmente, el 72 % de la soja de primera atraviesa el período de definición de rendimiento, una etapa determinante para el potencial productivo. Las precipitaciones contribuyen a sostener los rindes en algunos casos y a evitar nuevas pérdidas en otros.

En cuanto a la soja de segunda, el 12 % del área ya ingresó en el período crítico y depende de la continuidad de las lluvias, tras haberse desarrollado en gran parte bajo condiciones de estrés termo-hídrico. Con este panorama, se mantiene la proyección de producción en 48,5 millones de toneladas.

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