Una serie de precipitaciones extraordinarias en el centro del país está modificando las condiciones hídricas de la región núcleo y generando expectativas y preocupaciones entre los productores. El impacto varía según la localidad y el ciclo de cada cultivo.

En las últimas jornadas, fuertes lluvias registradas en distintas localidades del centro argentino alteraron significativamente el balance de agua del suelo en la región núcleo, un área clave para la agricultura. Según datos recientes de la Bolsa de Comercio de Rosario, algunas estaciones acumularon entre 30 y 55 mm de agua, superando la situación previa de déficit hídrico que había puesto en riesgo los cultivos.

Los registros oficiales reflejaron contrastes importantes entre provincias: en Córdoba y San Luis, puntos como Huinca Renancó y Tilisarao superaron los 100 mm, mientras que Santa Fe y Buenos Aires también mostraron aportes relevantes, aunque de menor magnitud. Esta distribución heterogénea confirma que la recuperación hídrica aún es desigual en toda la región.

A pesar de estas lluvias, los técnicos advierten que es demasiado pronto para evaluar impactos definitivos sobre los cultivos. En sectores críticos, donde el agua llegó “justo a tiempo”, se podrían evitar pérdidas totales en soja de segunda, pero la condición general de la campaña dependerá de futuros eventos de lluvia.

Además del aporte hídrico, algunos episodios climáticos recientes incluyeron tormentas con ráfagas intensas, granizo y condiciones severas que causaron daños materiales en zonas rurales, subrayando la complejidad del clima actual. En este contexto, los pronósticos indican que continuarán las lluvias en los próximos días, aunque con variabilidad espacial.

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