Informes meteorológicos indican que, aunque se producirán precipitaciones importantes, la falta de uniformidad en el territorio mantendrá el alerta en diversas zonas productivas.

El panorama hídrico para los cultivos de verano sigue siendo el foco de atención principal de los productores en la zona núcleo y sus alrededores. Los últimos reportes indican que en la region agricola se esperan lluvias muy desparejas, lo que genera incertidumbre sobre el rinde final de los lotes de soja y maíz de segunda. Según los especialistas en agrometeorología, este frente de inestabilidad contará con registros abundantes en algunas areas, superando los 50 milímetros en sectores puntuales, mientras que en localidades vecinas el alivio podría ser casi nulo. Esta variabilidad extrema es característica de los fenómenos de tormentas estivales, que se desarrollan de manera aislada y caprichosa sobre el mapa productivo nacional. Los ingenieros agrónomos recomiendan realizar un monitoreo constante de la humedad en el perfil del suelo para decidir las aplicaciones de fertilizantes que todavía restan en el calendario. La falta de un frente de lluvia generalizado prolonga el estrés hídrico en aquellas parcelas que no han sido beneficiadas por los recientes chaparrones. Los productores que logren captar los milímetros previstos verán una recuperación notable en la condición de las plantas, mientras que el resto deberá seguir aguardando un cambio estructural en la circulación del aire. La tendencia indica que estas condiciones de irregularidad se mantendrán durante el resto del mes de febrero, exigiendo una gestión muy precisa de los recursos por parte de las empresas agropecuarias.

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