Enero de 2026 fue extremadamente seco en gran parte del norte bonaerense. Los cultivos y suelos sienten el impacto de la falta de agua.

Enero de 2026 quedará marcado como uno de los meses más secos en décadas en el norte de la provincia de Buenos Aires, con apenas 10,6 milímetros de lluvia registrados en San Pedro, un valor muy inferior al promedio histórico de 117,9 mm para ese mes en la región. Esta anomalía rompe la serie de registros desde 1965 y enciende señales de alerta entre los productores agrícolas y técnicos rurales por la escasa recarga hídrica en un período clave para los cultivos.

El déficit de agua no fue aislado, sino que se extendió a lo largo de un amplio sector del noreste bonaerense, donde varias estaciones meteorológicas registraron precipitaciones mínimas o nulas durante gran parte de enero. Esto dejó suelos secos, vegetación con estrés hídrico y una fuerte dependencia de futuras lluvias para sostener la producción de verano.

La combinación de altas temperaturas y poca humedad intensificó la pérdida de agua del suelo, empeorando las condiciones en momentos en que los cultivos de soja y maíz estaban en etapas sensibles de crecimiento y definición de rendimiento. En aquella zona, cultivos como soja de primera y maíz tardío enfrentan ya los efectos de este déficit hídrico.

Ante este panorama, técnicos señalan que la situación climática es parte de una tendencia de veranos con lluvias por debajo de lo normal en la región núcleo, lo que podría condicionar la producción agrícola si no se registran precipitaciones significativas en las próximas semanas.

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