Aunque la población de la plaga se mantiene estable en la mayoría de las regiones, instan a los productores a realizar monitoreos constantes para evitar pérdidas en el rinde.
El sector agropecuario argentino se encuentra monitoreando de cerca la evolución biológica de una de las mayores amenazas para el cultivo del maíz en la presente campaña. Se ha emitido una alerta por la chicharrita debido a que los últimos relevamientos sugieren no preocuparse pero si ocuparse, enfatizando la importancia de la prevención temprana. Los ingenieros agrónomos explican que el insecto es el principal transmisor de enfermedades que afectan el crecimiento de la planta, por lo que el control de malezas y la limpieza de rastrojos son tareas fundamentales. El informe destaca que, si bien la presencia del insecto no es masiva en todas las provincias, las condiciones de humedad y calor favorecen su reproducción rápida si no se aplican los tratamientos fitosanitarios adecuados. Los productores del centro y norte del país han intensificado las recorridas por los lotes para detectar la aparición de ninfas y adultos de manera oportuna. La rotación de cultivos y el uso de semillas resistentes son otras de las herramientas sugeridas para mitigar el impacto de este flagelo rural. Los organismos técnicos del estado se comprometieron a brindar reportes semanales sobre el avance de la plaga para que el sector pueda tomar decisiones informadas. La clave para sostener los rindes proyectados será la vigilancia constante y la intervención química solo cuando sea estrictamente necesario según los umbrales de daño económico.





Deja un comentario