El servicio meteorológico advirtió que las condiciones de inestabilidad climática marcarán el ritmo de los cultivos de verano durante la última semana de la temporada actual.
El sector agropecuario argentino se prepara para despedir la temporada bajo condiciones climáticas sumamente variables que podrían afectar el rinde de la cosecha. Según los informes técnicos, el 2025 terminará con altas temperaturas y lluvias de variada intensidad en gran parte de la región agrícola, lo que genera una preocupación moderada entre los productores. La ola de calor que azota a las provincias de Santa Fe y Córdoba ha puesto a prueba la resistencia de los cultivos de soja y maíz de segunda, que requieren humedad urgente para no detener su crecimiento. No obstante, se espera que el ingreso de un frente frío provoque tormentas aisladas, aunque su distribución será dispar, dejando sectores con alivio hídrico y otros bajo condiciones de sequía persistente. Los ingenieros agrónomos recomiendan intensificar el monitoreo de plagas que suelen proliferar con el calor húmedo. El balance del año hídrico muestra una recuperación respecto al ciclo pasado, pero la irregularidad de las lluvias sigue siendo el principal desafío logístico para el campo. Se aconseja a los productores estar atentos a las alertas por caída de granizo en sectores localizados del sur bonaerense durante la noche de año nuevo.






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