Las evidencias muestran que los inmunizantes desarrollados para el SARS-CoV-2 podrían ofrecer una “chispa” que ayude al sistema inmune a atacar tumores resistentes.

El estudio de Nature reveló que las vacunas de ARNm podrían tener un impacto más allá de la prevención del COVID-19. Al estimular el sistema inmunitario, facilitan que los tratamientos con inhibidores de puntos de control sean más eficaces contra ciertos tipos de cáncer.

Los investigadores observaron que este efecto no se replicó con otras vacunas, como la antigripal o la antineumocócica, lo que sugiere una ventaja específica del ARNm en el contexto oncológico. Los pacientes vacunados mostraron también un aumento del 24% en la expresión de la proteína PD-L1, marcador asociado con una mejor respuesta inmunoterapéutica.

Estos hallazgos abren la puerta a una nueva generación de terapias combinadas, donde las vacunas de ARNm no solo prevengan enfermedades infecciosas, sino que también actúen como catalizadores inmunológicos en la lucha contra el cáncer.

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