El candidato advirtió que el avance tecnológico sin un soporte educativo idóneo profundiza las desigualdades. Proyecta políticas para equilibrar esa tensión.
Para Lousteau, la inteligencia artificial y las nuevas herramientas digitales no serán útiles si los estudiantes no cuentan con competencias fundamentales. En su visión, el cambio tecnológico es irreversible, pero sin bases pedagógicas firmes, se convertirá en un factor de segregación más que de progreso.
Propuso priorizar ciertos tipos de investigación en el ámbito nacional, decidir recursos de ciencia con criterio social y pensar cómo incorporar la IA al sistema educativo “sin que determinados intereses privados definan la agenda”. Insistió en que el diseño curricular debe adaptarse y no dejarse imponer por la lógica del mercado tecnológico.
Asimismo, enfatizó que no basta con tener nuevas tecnologías; también debe existir supervisión, gobernanza, capacitación docente y estándares éticos. De lo contrario, los recursos se desperdiciarán o servirán para reproducir desigualdades educativas.






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