Mientras el gobernador Maximiliano Pullaro intensificó su campaña, en la provincia se multiplicaban las denuncias por la precarización laboral en el sistema de salud, el deterioro de centros asistenciales y la ausencia de servicios básicos en numerosos barrios.
En paralelo al avance de la campaña electoral de Maximiliano Pullaro, distintos sectores de Santa Fe expresaron su preocupación por la situación sanitaria y laboral en la provincia. Con centros de salud en condiciones críticas, barrios sin acceso estable a agua potable ni electricidad, y contratos laborales que se prolongan durante años en la informalidad, la gestión provincial quedó en el centro de las críticas.
Profesionales de la salud advirtieron que la combinación de bajos salarios y precarización laboral impacta de manera directa en la calidad de atención que reciben los pacientes. La situación se agrava en localidades como Villa Gobernador Gálvez, donde el cierre de centros de atención primaria y el abandono del hospital principal derivaron en una sobrecarga para el resto de los dispensarios, muchos de ellos también al borde del colapso.
Mientras tanto, el reclamo de trabajadores y vecinos se suma al debate político de cara a octubre, en el que la continuidad de Pullaro como gobernador aparece atravesada por las crecientes tensiones entre las promesas electorales y la realidad de los servicios públicos en la provincia.






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