El escenario que antes favorecía a la producción de carne bovina ahora presenta frentes de tormenta que obligan a recalcular estrategias. Las inundaciones podrían modificar la oferta de hacienda, impactando directamente en el negocio de los feedlots.

El mercado ganadero de Rosario (Rosgan) publicó su informe semanal, advirtiendo sobre el impacto que las inundaciones en el centro y norte de Buenos Aires —una de las principales zonas de producción bovina del país— podrían tener en el negocio, especialmente en el rubro de los feedlots.

Pero el clima favorable para la ganadería se ha complicado por otros factores: se suma la suba de tasas de interés —un riesgo que Rosgan ya había advertido hace una semana— y el repunte en los precios del maíz, que encarece el engorde.

“Cambio de escenario: nuevamente el clima se impone y obliga a replantear estrategias”, se titula el reporte de Rosgan, que agrega que “lo que venía siendo una campaña relativamente benigna desde el punto de vista climático, ha comenzado a complicarse”.

EL IMPACTO DE LAS INUNDACIONES EN EL SECTOR GANADERO

En concreto, las lluvias del último fin de semana agravaron el exceso hídrico en las zonas centrales del país, expandiendo el área anegada.

Aunque estas precipitaciones son beneficiosas para gran parte de la franja oeste argentina —especialmente el sur de Córdoba, La Pampa y San Luis—, en el resto del centro del país —particularmente en el centro-norte de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba— exceden completamente la capacidad de absorción del suelo, provocando graves inundaciones.

“Tal es el caso del centro y norte de Buenos Aires, donde la situación ya era crítica en los últimos dos meses, y estas precipitaciones terminan por configurar una zona de verdadero desastre climático”, alerta el Rosgan.

Con muchos accesos y rutas bloqueadas, y campos totalmente bajo el agua, los movimientos de hacienda se retrasarán hasta las próximas semanas, cuando sea posible reanudar las cargas.

“En este contexto, muchos de estos campos mixtos —en especial los de la provincia de Buenos Aires, donde se realiza gran parte de la invernada pastoril— deberán readaptar sus sistemas, probablemente recurriendo al encierre para su terminación”, añade el informe.

EL PANORAMA DE LOS FEEDLOTS

Rosgan analiza la situación de los feedlots para recibir esta hacienda.

Una primera conclusión es que “en cuanto a la capacidad de recepción, no hay duda de que los corrales ya han registrado encierres holgadamente por encima de los dos millones de animales, por lo que —desde el punto de vista de la capacidad física— aún tendrían margen para un segundo pulso de llenado”.

Específicamente, los últimos datos disponibles al 1 de septiembre muestran un stock de 1,98 millones de cabezas en los corrales de engorde.

Sin embargo, a pesar de que la cifra sigue siendo elevada, en el último mes se registró una fuerte caída en el nivel de encierre, con un índice de reposición (ingresos/egresos) de 0,76, el más bajo para ese mes en los últimos 15 años.

Ante este escenario, surge la pregunta: ¿a qué se debe esta pronunciada caída en el nivel de encierre?

“En parte, se trata de un comportamiento estacional, completamente previsible para esta época del año, en la que la oferta de invernada comienza a limitarse y la relación compra-venta tiende a encarecerse. Sin embargo, la velocidad de vaciado está mucho más influenciada por los recientes cambios en las condiciones del mercado”, responde Rosgan.

El informe se centra, nuevamente, en el problema del aumento de las tasas de interés. “Más allá de los fundamentos propios del negocio de engorde, uno de los factores que más está alterando la ecuación de este tipo de operaciones es la fuerte suba de tasas registrada en el último mes. Si bien se trata de una variable externa que afecta a toda actividad productiva, en el caso del engorde intensivo —donde el componente financiero es particularmente elevado— un cambio en este tipo de variables puede modificar drásticamente la ecuación del negocio”, explica.

LA SUBIDA DE TASAS EXACERBA LAS PÉRDIDAS

Hasta el mes pasado, el margen de una operación convencional de unos 130 días de engorde resultaba deficitario al incluir el costo financiero.

Según cálculos de la Cámara Argentina del Feedlot (CAF), con una tasa financiera que no superaba el 30% anual, la pérdida generada por esa operación rondaba los $65.000 por cabeza.

Ahora, esos valores se han disparado: con tasas 2.5 veces superiores, y aun sin modificar el resto de las variables, el costo financiero aumentaría la pérdida estimada a más de $160.000 por cabeza, lo que representa casi el 14% del costo total de la operación.

“En definitiva, bajo estos parámetros, el negocio se vuelve prácticamente insostenible”, remarca Rosgan.

EL AUMENTO DEL MAÍZ, OTRO PROBLEMA

Rosgan añade que, sumado a este factor, el aumento en el costo del alimento —aunque en menor medida— también impacta negativamente en la ecuación del engorde.

En los últimos dos meses, el precio del maíz disponible se incrementó un 14% en promedio, mientras que el precio del ganado terminado se movió apenas un 3%. Por lo tanto, se encarece la relación de compra de este insumo.

Actualmente, comprar una tonelada de maíz requiere aproximadamente 70 kilos de hacienda terminada. Y si bien este valor aún se encuentra en un rango relativamente favorable, la tendencia de este indicador sigue siendo alcista, especialmente por la mayor oferta de hacienda gorda que se espera habitualmente durante este período.

Aquí es donde los problemas de inundaciones vuelven a jugar un papel fundamental. Según Rosgan, “las variables no siempre se ajustan a un comportamiento estacional” y recuerda que hasta ahora se había observado un fuerte auge de la recría a campo, como un sistema perfectamente integrado y complementario al engorde en corral, gracias a la condición favorable que ofrecían los campos.

“Sin embargo, el escenario parece estar cambiando drásticamente. La grave situación que presentan amplias zonas ganaderas de la provincia de Buenos Aires, el este de Córdoba, el centro-sur de Santa Fe y Entre Ríos obliga a replantear muchos de los programas extensivos implementados hasta el momento. Por lo tanto, si esta situación se agrava, podría forzar decisiones de contingencia que alterarían considerablemente la oferta de hacienda terminada durante los próximos meses”, concluye el informe.

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