La provincia ya lleva destinados U$S160 millones para saldar la deuda heredada. La obligación se originó en 2016, cuando Peppo emitió U$S250 millones en títulos internacionales. En 2020, Capitanich debía iniciar los pagos, pero optó por no hacerlo.

Chaco comenzó a abonar una cuota de la deuda heredada, una obligación originada en 2016 cuando Domingo Peppo emitió 250 millones de dólares en títulos internacionales para cancelar fallos judiciales. En 2020, Jorge Capitanich decidió no iniciar los pagos cuando correspondía hacerlo. En ese contexto, la gestión actual pagó casi 40 millones de dólares como parte de la cuarta cuota, confirmando que el atraso pesó sobre las arcas provinciales.

El impacto del retraso se hizo sentir en servicios básicos y salarios. Funcionarios del gobierno actual advirtieron que la “mega deuda heredada” limitó la posibilidad de otorgar mejoras salariales y priorizar gastos en áreas sensibles como salud y educación. 

En ese marco, se cuestionó la coherencia del discurso oficial: mientras Capitanich señalaba a otros como responsables del endeudamiento, la realidad mostró que su administración cedió al aplazamiento y permitió que el pasivo creciera, lo que comprometió seriamente la sustentabilidad fiscal de la provincia.

Deja un comentario

Tendencias